viernes 6 de noviembre de 2009

¿Ahora?

El sol presumido se miraba en unas puertas automáticas de cristal. De esas que se abren cuando vas a entrar y se mantienen cerradas cuando no hay que dar paso a alguien. Acercándote desde lejos este flirteo de vidrio y sol se traducía en un deslumbramiento intermitente, a guiños. Imposible aguantar la mirada ante tal explosión de luz.
Eran apenas 10 cm. de escalón. Ni lo suficientemente grande para llamar la atención ni lo insignificantemente pequeño para pasar desapercibido. Junto a él, una señora dormitaba en su silla de ruedas templada por el tibio calor, atípico de un día de noviembre.
Unas décimas de segundo, un golpe seco, un pinchazo en el tobillo que sube hasta media espalda, una blasfemia por lo bajini. Dolor. La señora se sobresalta y abre los ojos. Debe ser el sonido seco del golpe en el suelo. No sabía que un tobillo hacía tanto ruido. Cojera y un nuevo destello de la puerta que se cierra. Como con sorna envía 4 o 5 reflejos en muy poco tiempo. "Me la has jugado". Tu y mi torpeza.
La cosa se pone cuesta arriba. Ya se lo que viene ahora. Hielo, reposo, cruzar dedos, sonreir, gama de colores...¿algo más? Ni es la primera vez ni será la última.

martes 3 de noviembre de 2009

Con esta son 3 veces

Sin grandes pretensiones, corto (más bien cortísimo de kms), entrenando 3 días/semana y con estelas que intentar seguir... Me ha podido más compartir un día y una carrera con amigos que la propia prueba en si. ¡Qué no nos pase nada ! Volvemos a Anoeta, a la Concha, al Kursaal. Volvemos a Euskadi.

viernes 30 de octubre de 2009

Luna y frontales

Vuelven las tinieblas a apoderarse de las tardes y de los entrenamientos del tricurrante. Vuelve la pereza, empujada por la oscuridad, a hacer mella en la voluntad de tripadre. Vuelven los días de "mejor lo dejo para mañana y madrugo"...y luego no hay quien te saque de la piltra.
Pero ayer vencí yo. Un triunfo doble porque no solo entrené, si no que además hice series. Con nocturnidad y alevosía, en la carretera de las Aguas y jugándome el tipo. De las idas y vueltas entre el km 1 y el 3 por la contorneada pista de tierra me llevé para casa 4x2.000 y 4x1.000 recuperando siempre 1'30''. La luna quiso hacer acto de presencia y fue bienvenida, porque las zonas libres de arboleda se iluminaban nítidamente. Lo suficiente para evitar tropezones y traspieses. ¿Entonces? Si. El peligro venía de los compañeros corredores. Más bien de aquellos con frontales en la cresta. Y sobre todo de los que no saben que donde hay que apuntar el haz de luz es al suelo, no al frente -una opción es ponerlo en la cintura, no en la cabeza. Deslumbrado por los brillantes leds se evita el choque frontal con el otro pero quedas luego totalmente a ciegas por el propio exceso de luz. De verdad, peligroso.
Desde aquí reivindico el encanto de correr a semioscuras, el dejar a los ojos adaptarse a la poca luz que hay y disfrutarla, el ser capaz de oir venir al otro (imprescindible dejarse la música en casa), en fin que apuesto por el correr por correr sintiendo la noche, la oscuridad y el tibio calor de la luz de la luna.

domingo 25 de octubre de 2009

No era el día...

...y me tuve que dar cuenta allí (típico pensamiento que ataca desde dentro, poco a poco, pero que queda grabado a fuego después de muchos metros -no los suficientes-).
Ni es la primera vez que pasa, ni será la última. Y ahora tendría que venir el chorreo de excusas pero lo vamos a obviar para aquellos más valientes, aquellos que sean capaces de vencer el sentido común y decir eso de ¿qué te ha pasado? Esos echaospalante son dignos de ser castigados con todo la retahila, una tras otra, hasta saturación. Y mientras piensas: "excusas por excusas, esta te la debía", o eso de "no me lo creo ni yo pero si lo cuento igual cuela".
Pués nada, que quería hacer una tirada larga (yo, más larga) porque la hacía Kantu. Que quería meterme entre suela y visera un test de 32 kms largos sin estar preparado para hacerlo -a este ritmo me refiero-, que quería ver si era verdad eso de quien tuvo, retuvo... Solo insistiré en que no era el día y añadiré: ni el sitio, ni la hora, ni los entrenamientos que debería haber detrás, ni... Todo quedó en un aborto de tirada larga de 22 kms a un ritmo decente pero que me tiene ahora sentado delante de un calendario familia-laboral buscando un hueco para la venganza. ¿Contra quién? ¿Contra mi? Pues sí. Hay que estar gilipollas...

viernes 23 de octubre de 2009

Yogi Tea

The beat of your heart is the rythm of your soul
.

No lo digo yo, lo dice el Yogi Tea que me estoy tomando ahora mismo. ¿Es una señal? ¿Un mensaje? Mientras saboreo la infusión voy dándole vueltas a la frase. Hay algo que se me escapa....

lunes 19 de octubre de 2009

Cuando toca...

Prefiero tener los ojos cerrados. Siempre que lo que hay encima es un techo bajo los párpados, echo el cierre y descanso la vista. Tampoco me gusta hablar pero...además es que no podía. ¿Por qué siempre es el pie derecho el que cruzo sobre el izquierdo y si cambio no estoy cómodo? Ese ruido. Joder con ese ruido. Y ese olor. Se engancha bien dentro y te acompaña el resto de la tarde. Pequeños chispazos eléctricos suben por la espalda. Corrén desde la rabadilla hasta la colleja como un triatleta novato en una transición: parece que se detiene a la mitad y vuelve atrás, pero arranca de nuevo. A golpes, inseguro. Y en la nuca se convierte en escalofrío y vuelve hasta donde empezaría la cola si fueramos...más animales.
Me dicen algo borroso. Abro los ojos y a escasos centimetros de mi hay otro par de ellos. Con unas enormes pestañas potenciadas, seguramente, con alguno de esos trucos femeninos. A los lados de su cabeza hay como un aura luminosa. Cuando se retira hacía atrás me ciega un resplandor y me giro.
"Ya está".
Esta vez si lo he oido claro.
"Enguajate. Si sangra no te preocupes, es normal"
Una ligera molestia en las zonas donde las dos mandíbulas se encajan es lo que queda mientras pago. Camino de casa la lengua se dedica a explorar el nuevo entorno. Otra vez igual que un triatleta, esta vez experimentado, analiza al milimetro los boxes después de dejar la bici.
En diez días, toca volver...

martes 13 de octubre de 2009

Mi cuadro

El dia se escapa por el desagüe junto con el agua sucia de fregar los platos. Bajan juntos, cañería abajo, dejando tras de si ese típico ruido de garganta que traga. Y se va. Otro día más sin poder entrenar, casi sin poder escribir. Hoy Lérida, mañana Valencia, pasado Cádiz. Ha habido epocas mejores...pero también peores.
Aclarando los 3 vasos empujo lo que queda de hoy y pienso en mañana. Dos brazos cálidos y familiares me rodean por la cintura. Cerrando los ojos dejo caer la cabeza hacia atrás y encuentro un hombro donde apoyar mi nuca. Algo susurrado al oido me arranca una sonrisa. De cuajo, espontánea. Creo que hasta me ruborizo. Preparó infusión de tomillo. Pongo una cucharada de miel en cada taza. Saco la tableta de chocolate negro y lo acerco a la habitación. Son pequeños lujos para cerrar bien un día largo.
Mi cabeza esta como mis piernas...vagas, perezosas, pesadas. Me cuesta juntar letras que digan algo, que expresen lo que tengo por dentro. Igual que me cuesta juntar kilómetros vestido de corto. Pero ni vivo de lo que escribo, ni como de mis carreras. Me vuelvo a sonreir pensando lo simple que soy, que somos.
Con la luz apagada y mientras las pupilas se hacen a la oscuridad voy dando pinceladas en el cuadro que tengo a medio pintar...y, a oscuras, me sonrío otra vez.